Folktale. El rayo de luna de San Juan.

De deseos es esta noche. Llega cargada de pequeñas notas que arden para invocar las buenas cosas o quemar las malas, sucedidas a lo largo del año. Cada uno tiene sus leyes, cada uno sus normas. Yo no soy tan joven para saber algunas cosas, pero otras que sí sé, como que esta noche es mágica, de luna creciente y mentirosa. Una luna que otro año dejará caer sobre costas, montes y ciudades, rayos con ganas de cumplir deseos o hacer travesuras. Esto no me lo invento, es un hecho.



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Se cuenta que el año pasado un rayo de luna se convirtió en lechuza para disfrutar volando entre las mullidas copas de unos árboles. No pienses que se trataba de un lugar remoto, legendario o salvaje, ni de una región apartada del mundo. Esto sucedió en un parque natural, más cerca de lo que crees. El rayo descubrió que había humanos allí cerca y quiso curiosear el ritual que llevaban a cabo. Los campistas compartían comida, leían, bebían, reían y brindaban. Quemaban papeles en una cacerola y elevaban la vista al cielo, algo nublado, para adivinar su porvenir en las estrellas. A salvo desde su rama, el rayo de luna descifró en el humo sus deseos y continuó observando al grupo durante horas. Solo cuando estaba bien entrada la madrugada se le antojó participar en la fiesta. Así pues, en cuanto las nubes se hicieron a un lado y el rayo volvió a tomar contacto con la luna, se transformó en una hermosa mujer vestida de blanco, de cabellos oscuros como el cielo, engarzados con mechones plata como las nubes y de ojos pálidos como las estrellas.

Quiet night. Medusa Dollmaker.

Lo malo fue que en tanto la luna volvía a coronar la noche y el rayo recibía su influjo para cambiar de forma, los campistas decidieron recoger sus bártulos y regresar a casa. Debido a ello, el rayo convertido en dama, se guió por las luces del vehículo para seguir sus pasos por una carretera llena de curvas a fin de esperarles, níveo, al girar una de ellas. Les dedicó un amable gesto con la mano pero los humanos, inexplicablemente, estaban aterrorizados. No detuvieron el vehículo. Es por ello que el rayo tuvo que aparecerse en nuevos giros para saludarles, aunque amistoso, con espeluznantes resultados.

Por eso se sabe que en días como hoy, cuando el mundo mágico y el que no lo es tienen menos distancia que andar para encontrarse, suceden cosas. Buenas o malas depende de la perspectiva, supongo. Ya dije antes que no soy tan joven como para saber toda la verdad.

Texto: Miriam Alonso (Mimi)

¡Os deseamos una muy feliz Noche de San Juan!

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