Folktale. De lechuzas y lunas.

ENG: About barn owls and moons…

Wrapped in mistery, bonded to the moon, They watch humans from the trees, shrouded by legends and sometimes, by fear.

This is a short fantasy born in the age of castles, when the poultry we talk about foretold the wicked to come.  

Adeline was lying in her chamber. From the window you can see the night flowing between the shiny stars and a still blueish darkness. Noble, pure and pale like the moon crowning the night sky, the lass awaited to fall sleep as who awaits, patiently, the seasonal change.

A flutter startled her. On her window sill, a cunning looking, snowy barn owl stopped his flight. While Adeline was feeling puzzled, the poultry flapped his wings again, summoning as if by magic a powerful gale, making the young lady to cover her eyes. The little chimes hanging from her canopy made a sound like a dark, gothic melody, but the thing that startled her the most was to learn that the bird had dissapeared and was replaced by this man dressed in snowy white clothes, with long blonde hair. His eyes were so shiny.

Adeline wrapped herself tightly in the blankets, covering her chin with the fabric. She was so scared that wasn’t able to make no sound. The ghostly like apparition moved forward through the room until reaching the bed, sitting gently beside the maiden. Softly spoke of the night, about the beautiful things that harbor on the dark and the charming creatures that inhabited its remote nooks. Infatuated by Adeline as he was, he didn’t dare to confess that he watched her for weeks, and as passionated as he felt, wanted to finally reveal himself as an equal. He yearned, the wretched king, that the maiden walked by his side to his world beyond the twilight.

Adeline, who learned all these old tales about barn owls being wicked birds who carried death in their feathers from her old nanna, sobbed in terror. She curled up in bed, shaking, wrapping her head under the blankets. Her lips full of prayers, her heart overflown by horror.

Long hours went by, and the young maiden kept her head under the bed linen. She won’t get out until the rise woke her. Then she came out of the bed and ran to the window to look for feather traces. There were none.

Feeling more calm, she waited for her nanna, who was meant to arrive early, to tell her the stupid dream she had. A man that shapeshifted into a barn owl, a barn owl who turned into man? What a witty thing to say! But her nanna was delayed. In fact, she showed herself two hours later, when the bells from the clock tower knell the whole realm that the rise came. Time to wake up and start working.

It’s strange, but not hard to understand what happened, in spite of the locals believing for so long that an evil spirit stole two whole hours from that August morning, causing a lot of harm. But this was far from the truth.

What happened was, actually, a pure pity deed. When the fair Adeline rejected the king, the moon heard his heart to shatter in a thousand pieces. To comfort him and wipe his tears, She, Mother to All Night Creatures, left the starry sky two hours before the usual time, wich caused this strange incident.

This August night, centuries after these events, humans have forgotten this story, everybody else forgot but the Moon. She will watch carefully the barn owls fly through the woods and the groves because maybe today, a Barn Owl King, infatuated by love and daring enough, may decide to show himself in your windowsill. Maybe this time his love is well received without judgement.

Author: Miriam Alonso (Mimi)

Mimi’s Instagram: @mimialonso_cc


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ESP: De lechuzas y lunas…

Envueltas en misterio, cómplices de la luna, observan a los humanos desde los árboles, amparadas por la leyenda y, en ocasiones, por el miedo.

Es esta una fantasía corta que nace en el tiempo de los castillos, cuando el ave que nos ocupa auguraba la llegada de cosas perversas.

Adeline yacía en su cámara. Desde la ventana, la noche se dejaba fluir entre el brillo de las estrellas y una oscuridad todavía azulada. Noble, pura y con palidez similar a la de la luna que coronaba el cielo, la muchacha aguardaba el sueño como quien espera, paciente, el cambio de estación.

Un aleteo hizo que se sobresaltara. En el arco de su ventana, sobre el alféizar, había detenido su vuelo una lechuza de mirada astuta y plumaje níveo. Ante la perplejidad de Adeline, el ave batió de nuevo las alas conjurando por arte de magia, un potente vendaval que obligó a la chica a cubrir sus ojos. Las campanillas que adornaban el dosel de la cama dejaron sonar una melodía gótica, pero lo que de verdad la inquietó fue descubrir que el ave había desaparecido y su lugar lo ocupaba un hombre vestido de blanco, con largos cabellos rubios. Sus ojos eran muy brillantes.

Adeline se cubrió hasta la barbilla con la ropa de cama. Estaba tan asustada que no pudo articular sonido alguno. El aparecido, como si de un fantasma se tratase, avanzó rápidamente por la habitación hasta quedar sentado junto a ella sobre el lecho. Con voz suave le habló de la noche, de las cosas preciosas que escondía y de los bellos seres que habitaban sus oscuros rincones. Enamorado de la hermosa Adeline, no se atrevió a confesar que la había admirado durante semanas y, apasionado como se sentía, quiso presentarse ante ella mostrándose como un igual. Ansiaba él, rey desdichado, que lo acompañara a su mundo más allá del crepúsculo.

Adeline, a quien su vieja ama había llenado la cabeza de historias donde las lechuzas eran aves perversas que portaban a la muerte entre sus plumas, sollozó de puro terror. Ayudada por las sábanas, se acurrucó cubriendo por completo su cabeza. Se llenaba los labios de oraciones porque el corazón le rebosaba de terror.

Pasaron las horas y Adeline no sacó la cabeza de bajo las sábanas. No hasta que la claridad del día la despertó. Entonces salió de la cama y corrió a la ventana para buscar rastros de plumas. No había.

Más tranquila, esperó que, bien temprano, llegase su vieja ama para contarle el estúpido sueño que había tenido. ¿Un hombre que se convertía en lechuza, una lechuza que se convertía en hombre? ¡Menuda ocurrencia! Pero el ama se retrasaba. De hecho, apareció dos horas más tarde, cuando las campanas del reloj de la torre anunciaron a todo el reino que había llegado el alba: momento de levantarse y empezar a trabajar.

Es extraño, pero no difícil comprender lo sucedido, aunque los habitantes del lugar creyeron durante mucho tiempo que un espíritu malvado había robado dos horas completas a aquella mañana de agosto, causando un montón de perjuicios, pero nada más lejos de la verdad.

Lo sucedido fue, en realidad, un acto de pura compasión. Cuando la bella Adeline rechazó al rey, la luna escuchó cómo su corazón se rompía en mil pedazos. Para consolarlo y enjugar sus lágrimas, ella, madre de todas las criaturas de la noche, abandonó el cielo dos horas antes de lo acostumbrado, dando lugar al extraño suceso.

Esta noche de agosto, tantos siglos después de lo ocurrido, el mundo de los humanos ha olvidado el altercado, pero no la luna. Ella vigilará el vuelo de las lechuzas en bosques y arboledas porque podría ser que hoy, fecha de aniversario, un rey lechuza, enamoradizo y osado, decida presentarse en alguna ventana donde quizá, esta vez, lo acepten sin juicios.

Autora: Miriam Alonso (Mimi)

El Instagram de Mimi: @mimialonso_cc

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